Enrique Iglesias
En la entrevista, publicada
el domingo, el joven y exitoso cantante prácticamente desnuda
su alma, ante un asunto espinoso que tanto él como su padre
han tratado de evadir durante años: la falta de comunicación
entre ellos.
"He hablado con
él dos veces por teléfono en siete años",
afirma Enrique, quien heredó de su padre la vocación
artística, aunque se dedicó a cantar aparentemente
sin el beneplácito del también archi famoso Julio
Iglesias. ¿Celos artísticos, tal vez?
El cantante dice que
el apellido de su progenitor le ha pesado toda la vida, pues automáticamente
lo etiquetaban pese a no haber recibido "ni un duro"
de él. "Mi padre tenía un avión privado
y nosotros viajábamos en (clase) turista. Desde los 18
años de edad me gano la vida", afirma Enrique en la
entrevista con El País Semanal.
Solo en la cima
El autor de Quizás
dijo a la publicación que se siente cada vez más
solo y que sabe que está rodeado de 'lameculos'. Una de
las pocas oportunidades en las que el cantante se ha expresado
sin tapujos ni mensajes crípticos que suelen irritar a
la prensa. "La soledad y el éxito van juntos. Cuanto
más arriba, más solo", agregó.
Entre las otras revelaciones
de la entrevista, salió a relucir que Enrique no puede
dormir y admite que necesita pastillas para poder conciliar el
sueño. Además, cuenta que está sumamente
estresado y que ello no se debe al miedo escénico. Entonces
debe ser la soledad o la falta de la figura paterna.
Ambos son
cantantes, ambos son famosos, ambos son millonarios, pero les
falta lo más importante: una comunicación sana entre
padre e hijo. ¿Tiempo para una terapia de famil
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